miércoles, 1 de abril de 2009

De libros prestados

Marco Antonio Pinto, en su página de Facebook nos cuenta lo que hace en este momento:

"Recuperando tiempo, libros y música... ¿tienes alguno mio?"

Pues que yo recuerde, no tengo ninguno tuyo. Pero nos unimos a la campaña para que todos (incluído Marco), podamos recuperar lo que hemos prestado.

Qué buen tema, pues sucede que los ilustradores nos antojamos de libros y la frase:
"¿Le llama la atención?: se lo presto!", muchas veces es el inicio de un largo cautiverio, pues hay libros que tardan años en volver a las manos de su dueño.

O peor aún, pasan de mano en mano, y más de una vez los hemos visto en manos de extraños y cuando pedimos alguna explicación (a quien se lo prestamos originalmente) nos encontramos con frases como:

"Déjeme que yo se lo recupero. (Es que se lo presté a mi hermana y se lo prestó a una compañera que se lo prestó al novio para hacer la tesis. Pero préstemelo otro rato que no lo he terminado de leer".

Y como expresa Marco. Esto solo sucede no solo con los libros:
Música, unidades USB, equipos, cámaras fotográficas, filmadoras, pantallas de computador, CPU, teclados, ratones, impresoras, escáneres y hasta mesas de dibujo y mesas de luz. Y qué decir de cables, adaptadores, DVD, televisores, grabadoras, cargadores de celular y hasta estabilizadores de voltaje.
Claro, los disquetes que hayamos prestado ya se pueden dar por perdidos.

Bueno, el llamado es a devolver las cositas que nos han prestado.

Y curiosamente, cuando algunos devuelven todo lo que les han prestado, desocupan media casa.

Pero bueno, para eso nos pagan por las ilustraciones que hacemos: para comprar nuestras propias cosas.

Así que haré un recorrido por mi casa, en especial por la biblioteca, para ver qué tengo que devolver.

Nota:
Nelson, no encuentro la edición de Cien años de soledad que me prestaste. Creo que me tocó pagártelo.

Éxito Marco con la recuperación de tus libros, tu música y tu tiempo.

2 comentarios:

marco dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
marco dijo...

Suerte para ti también Santiago, espero que recuperes esa media casa que ofreciste